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Los crímenes de la extrema civilización son ciertamente
más horrendos que los de la extrema barbarie,
por su refinamiento, por la corrupción que presuponen
y por su grado superior de intelectualidad.
Jules Barbey d'Aurevilly.

>Bush: Un paso más en el horror.
Esto no es un panfleto sino un punto de vista fuera de lo políticamente correcto, con voluntad de ofender

  El gobierno Bush autoriza oficialmente el suplicio de la bañera

  El triste presidente de la primera potencia mundial, G. W. Bush, no ha dejado duda alguna sobre la mortífera filosofía del gobierno americano. Por primera vez en la historia, un presidente elegido respalda oficialmente y firma un acuerdo autorizando una de las torturas más horrendas que existen: el suplicio de la bañera. El acto consiste en hundir la cabeza de un sospechoso en agua hasta el límite de la asfixia, y repetir la maniobra hasta que hable o reconozca el crimen que se le imputa. Este método saca las confesiones de cualquier persona, sean éstas verdaderas o no.

  La tradición bélica americana no tiene parangón en los últimos siglos; no hay democracia o dictadura que haya llegado tan lejos en el terror. Habría que remontar dos mil años, al imperio romano, para llegar a tales actos de barbarie. Ni la Inquisición europea, ni la dictadura de Pinochet se acercan al cinismo de los Estados Unidos de América. La diferencia reside en la capacidad a comunicar el horror. La Inquisición y las dictaduras lo ocultan, Bush lo maquilla, lo blanda y lo enardece como necesidad de estado para respaldar sus ideas más mortíferas.

  La gravedad de estos actos reside tanto en el método como en las razones de usarlos. Usar la tortura es un acto bajo, bárbaro, evidentemente más vil que los actos del supliciado, pues se cometen de derecho, de manera premeditada, legalizada. Mucho más aún, el resultado de esta acción no tiene ningún valor, pues cualquiera reconocería cualquier infamia con el objeto de que cesara el suplicio.

  Sin embargo, el acuerdo firmado por Bush no debería extrañarnos. Desde la guerra de Vietnam, donde se rociaban poblaciones civiles enteras con Napalm, el país que nos vende la verdad televisiva a diario tiene una ya larga historia de barbarie. No cabe preguntarse cuando terminará, ni cómo se puede llegar a cometer tales actos de extrema crueldad.

  No terminará la barbarie norteamericana antes de mucho tiempo, pues aquel país niega la humanidad por dos razones. La primera es la falta de historia: USA no existe como cultura desde hace más de 250 años. Es decir que están en los primeros siglos de su andadura, hundidos en tiempos ariscos y salvajes, con una mentalidad pre medieval, métodos primarios y metas materialistas. La segunda reside en que confían en la pertinencia absoluta de unas decisiones e ideas a menudo dudosas. Esta potencia piensa que con la ayuda de Dios, y la economía mediante, todo le está permitido. Si no fuera ya el caso, solo les faltaría negar la teoría de la evolución; ése es el caso del Sr. Bush.

  Mi trabajo me lleva a viajar mucho, pero hasta la fecha he eludido visitar este país deshumanizado, que fue el primero en pedir un pasaporte biométrico para pisar sus ciudades. No acepto el código de barras para visitar el país de los barrotes. ¿Qué me llevaría a mí, fruto de la cultura europea, empedernido defensor de mi querido Voltaire, en visitar un país que legaliza la tortura de estado? ¿Qué me empujaría hacia un país que niega las reglas que hizo del viejo mundo la cuna de la cultura que niegan? ¿Qué ignorancia tan grande del bien me llevaría a dar por buena esta filosofía de la guerra, de la muerte y de la mentira?

  Digo mentira: no olvidemos que Bush anunció que por razones de defensa nacional, la prensa no diría más la verdad. No olvidemos que por falacias imperialistas Bush mandó la segunda guerra del golfo, aún después de reconocer ausencia de armas de destrucción masiva, razón esencial de su entrada en guerra. No olvidemos que las personas seropositivas se ven denegadas los visados por considerar el VIH como una enfermedad contagiosa. No, no iré a contemplar los preciosos paisajes de sus desiertos, ni las cumbres de los Apalaches, ni tampoco gozaré de ninguna de las bondades de su clima, no conoceré mis antepasados de la Nueva Orleans y no visitaré el MIT.

Links:
La noticia en el prestigioso periódico Washington Post
Tony Fratto, el portavoz del gobierno estadounidense explica porqué, en Inglés
Datos acerca del suplicio de la bañera en Castellano.
La noticia en Francés, en el periódico "Libération"
Una variante sin bañera

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bushiness
Una pintada en Granada

Primera publicación: 21 de Marzo del 2008. Última actualización: 15 de Julio del 2008
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